21 de Mayo. Estoy haciendo un diplomado en políticas públicas. Tengo los dedos medio congelados.
Me hubiera gustado saber de estos temas antes. Siento literalmente cómo una ventana se abre en mi cabeza, iluminando tantas habitaciones oscuras. Me hubiera gustado entender mejor, tanto antes, cómo funciona mi país.
Soy de la generación a la que le quitaron las clases de educación cívica. Eran innecesarias, necesitábamos más horas de matemáticas y lenguaje. Y entonces crecí desestimando la política, el gobierno, el estado, sus funciones y funcionarios, nuestros parlamentarios y alcaldes. Claro, además, crecí en un mundo privado, sin contacto con el mundo público, y de hecho, sintiendo que era algo ajeno a mí, que no me correspondía ni tampoco me merecía (básicamente por haber nacido en cuna de oro).
Quedó como un ámbito oscuro, difuso, y lejano. Y lo que más me sorprende a mis casi 29 años, es que siguió siendo así, aún durante toda la universidad. Me podría culpar, de no haberme involucrado. Pero es que la verdad no veo nada en esos años que me hubiere generado la necesidad a hacerlo, incluso aunque me interesé profundamente de distintas causas sociales, aún así, no veía el nexo. No veía la necesidad de entender todo lo que hay por detrás, simplemente la pregunta no surgió.
Creo que este sentimiento, esta experiencia, no solo es mía. Creo que hay un grupo como yo, que simplemente no lo vio, y que probablemente buena parte de ese grupo todavía no lo ve. Podríamos decir que es falta de interés. Pero creo que hay una buena dosis de invisibilidad del tema, por una falta de interacción. La burbuja del mundo privado, quizás.
Hablo de quiénes: un grupo de nacidos en cuna de oro, a quienes sus padres les dieron todo. Educación, privada, salud, privada, caridad, privada. Padres que vivieron de jóvenes a Allende y la dictadura, que vieron y sufrieron el país, pero que después, vuelta la democracia, se preocuparon de producir y trabajar y generarse sus propias oportunidades, para ellos y sus hijos. Creo que también, algunos, muchos, aportaron al país desde su vida privada, pero en el cotidiano vivir decidieron dejar ese sufrimiento atrás, concentrarse en el presente y ver a sus hijos crecer alegremente. Les enseñaron de caridad y solidaridad también, pero como desde un mundo a otro, ese otro mundo que no les pertenecía.
Quizás estoy generalizando demasiado (esto es básicamente pensamiento hablado, corriente de la conciencia.) y tampoco es tan así mi propia historia. Pero solo trato de entender porqué no entendía la unidad de país antes (o más que no entenderla, solo era un menjunje de partes sin mucha lógica).
Lo que me sorprende es que, lo vuelvo a decir, llegada la universidad, tampoco tuve ese espacio de reflexión. (Quizás lo hubo y no me di cuenta, niña dispersa.) Y cómo me gustaría que se me hubiera planteado desde el comienzo, que se nos hubiera planteado: el funcionamiento del estado, el rol de la política, el rol de los privados, etc., y cómo cada quien tiene su rol en esta unidad de país. Creo que habría tenido preguntas tanto más interesantes, y todo, TODO, me hubiera hecho tanto más sentido.
Por una vuelta del destino, me removió el corazón la realidad educacional de chile, y fui a hacer de profe de mates a un colegio de exactamente ese otro mundo tan lejano, donde la violencia, el caos y la falta de oportunidades están a la orden del día. Tremenda cachetada. Esa experiencia, de forma brutal, empezó a romper ese cascarón (más duro que burbuja).
Me da un poco de vergüenza, lo admito. Vieja, ignorante, naive (sorry, "inocente" no completa el concepto); queriendo tener un impacto en mi Chile, pero tan perdida de dónde y cómo y cuándo.
Pero bueno, cada quien con su propia historia, sus propios tiempos. Dicen por ahí que por algo pasan las cosas. Ojalá vayamos por buen camino.
Salud.
Me hubiera gustado saber de estos temas antes. Siento literalmente cómo una ventana se abre en mi cabeza, iluminando tantas habitaciones oscuras. Me hubiera gustado entender mejor, tanto antes, cómo funciona mi país.
Soy de la generación a la que le quitaron las clases de educación cívica. Eran innecesarias, necesitábamos más horas de matemáticas y lenguaje. Y entonces crecí desestimando la política, el gobierno, el estado, sus funciones y funcionarios, nuestros parlamentarios y alcaldes. Claro, además, crecí en un mundo privado, sin contacto con el mundo público, y de hecho, sintiendo que era algo ajeno a mí, que no me correspondía ni tampoco me merecía (básicamente por haber nacido en cuna de oro).
Quedó como un ámbito oscuro, difuso, y lejano. Y lo que más me sorprende a mis casi 29 años, es que siguió siendo así, aún durante toda la universidad. Me podría culpar, de no haberme involucrado. Pero es que la verdad no veo nada en esos años que me hubiere generado la necesidad a hacerlo, incluso aunque me interesé profundamente de distintas causas sociales, aún así, no veía el nexo. No veía la necesidad de entender todo lo que hay por detrás, simplemente la pregunta no surgió.
Creo que este sentimiento, esta experiencia, no solo es mía. Creo que hay un grupo como yo, que simplemente no lo vio, y que probablemente buena parte de ese grupo todavía no lo ve. Podríamos decir que es falta de interés. Pero creo que hay una buena dosis de invisibilidad del tema, por una falta de interacción. La burbuja del mundo privado, quizás.
Hablo de quiénes: un grupo de nacidos en cuna de oro, a quienes sus padres les dieron todo. Educación, privada, salud, privada, caridad, privada. Padres que vivieron de jóvenes a Allende y la dictadura, que vieron y sufrieron el país, pero que después, vuelta la democracia, se preocuparon de producir y trabajar y generarse sus propias oportunidades, para ellos y sus hijos. Creo que también, algunos, muchos, aportaron al país desde su vida privada, pero en el cotidiano vivir decidieron dejar ese sufrimiento atrás, concentrarse en el presente y ver a sus hijos crecer alegremente. Les enseñaron de caridad y solidaridad también, pero como desde un mundo a otro, ese otro mundo que no les pertenecía.
Quizás estoy generalizando demasiado (esto es básicamente pensamiento hablado, corriente de la conciencia.) y tampoco es tan así mi propia historia. Pero solo trato de entender porqué no entendía la unidad de país antes (o más que no entenderla, solo era un menjunje de partes sin mucha lógica).
Lo que me sorprende es que, lo vuelvo a decir, llegada la universidad, tampoco tuve ese espacio de reflexión. (Quizás lo hubo y no me di cuenta, niña dispersa.) Y cómo me gustaría que se me hubiera planteado desde el comienzo, que se nos hubiera planteado: el funcionamiento del estado, el rol de la política, el rol de los privados, etc., y cómo cada quien tiene su rol en esta unidad de país. Creo que habría tenido preguntas tanto más interesantes, y todo, TODO, me hubiera hecho tanto más sentido.
Por una vuelta del destino, me removió el corazón la realidad educacional de chile, y fui a hacer de profe de mates a un colegio de exactamente ese otro mundo tan lejano, donde la violencia, el caos y la falta de oportunidades están a la orden del día. Tremenda cachetada. Esa experiencia, de forma brutal, empezó a romper ese cascarón (más duro que burbuja).
Me da un poco de vergüenza, lo admito. Vieja, ignorante, naive (sorry, "inocente" no completa el concepto); queriendo tener un impacto en mi Chile, pero tan perdida de dónde y cómo y cuándo.
Pero bueno, cada quien con su propia historia, sus propios tiempos. Dicen por ahí que por algo pasan las cosas. Ojalá vayamos por buen camino.
Salud.
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