lunes, 12 de enero de 2015

Feliz.

La teterita, con hierbas dentro, cultivadas en mi propia ventana, casi todas. Ese olor real, hogareño y sabroso. Qué mejor que terminar el día así, recordándolo, con todo el calor y las corridas. Las nuevas caritas asumiendo su porvenir que quizás hace no tanto veían tan lejano: entrar a la universidad, a LA universidad, cruzar esa puerta que tan pocos a su alrededor han cruzado. Un cambio de horizonte, un torcer la mano al destino. Lo que hacen los sueños inculcados por nuestros cercanos, los vínculos amables y exigentes de nuestros papás o apoderados o tutores o amigos o profesores. O todos juntos. Sueños y realidades que se construyen juntos.
Qué mejor que terminar el día así, cocinando algo rico y liviano, con música y canto de fondo. Y luego el agüita de hierbas. Leer los comentarios de emoción de los otros alumnos que ayudaron y vinieron a acoger a estos nuevos alumnos con historias similares a las de ellos. Se nota ese temblor de emoción en los corazones. Y qué decir del mío. Tengo que escribir de esta emoción, de las lágrimas que se me formaron en los ojos desde primera hora del día, formando una sonrisa: llegó el día, llegaron ellos, están aquí. Y significa tanto, para tantos. Y tengo la suerte de ser parte de ello.
Todo el trabajo en un gran equipo que lo sostiene todo, todas las convicciones. Cómo no se me van a venir a la mente la voz temblorosa de pasión y emoción de la Javi en alguna reunión defendiendo algún punto. O las conversas en el Congreso de Equidad, descubrir los equipos desde todas partes de Chile trabajando a sudor y lágrimas por estos proyectos. Las ideas, el estudio, un mundo por aprender y en el que apoyarse.
Cómo no voy a estar feliz. Mi trabajo vale, más allá de un valor monetario. Es un aporte, es un servicio, a Chile. Pequeñito, pero esperamos que sea exponencial algún día. Que se formen servidores para el país con una real experiencia de Chile, de sus problemas más de fondo. Ese es el fruto que esperamos lograr.
Feliz, con los amigos y la familia que apoyan incondicionales a todos los proyectos. Escuchan, y aconsejan. Y te vuelven a ti cuando es necesario. Y te despeinan también. Cómo no agradecer, cómo no agradecer.

Soy feliz.

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