lunes, 29 de septiembre de 2014

Todo atrás.

En la caminata había dejado todo atrás. Todo.
De pronto se detuvo y se dio cuenta de ello. Hasta esa sombra a la que inevitablemente perseguía, también la había dejado atrás.
Y se detuvo.

Su boca se abrió un poco, cayendo su mandíbula con ese pinch de ligero asombro, y vacío.
Dio media vuelta y miró atrás. La mirada detenida unos segundos, su sombra proyectada en el atardecer, desde sus pies, hasta casi el infinito. Un camino ya ni siquiera tan claro. Un par de árboles en los que sabía había descansado. El brillo de uno que otro arroyo. Y toda esa arena. No sabía dónde había quedado lo demás.

No tenía sentido volver. Volvió a juntar los labios, un suspiro, y reanudó el camino. El ceño un poco fruncido, mientras hacía consciente el peso en sus hombros: ligeros, como hacía tiempo no los notaba. Ligera la ropa, y los pies. Una falta de algo quizás.

Levantó la mirada.

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