miércoles, 3 de julio de 2013

Se trata de la Paz.

En la cumbre todo es más sencillo.
El espíritu se aquieta y encuentra el silencio necesario para admirar la belleza de la cosas - dolores y alegrías - que van surcando los caminos a la paz.

Paz, que se encuentra en la tranquilidad de la pena o la felicidad - tranquilas, cuando se ha encontrado el qué hacer a partir de ellas, o el no hacer, de ser necesario.

Paz. Feliz paz, o desoladora paz. Paz al fin y al cabo.

Paz que, en su belleza de equilibrio, impulsan a buscar un nuevo desequilibrio. Un rumbo de cambio. Paz, que trae energía para acabarla.

Un dinamismo que busca remover los rincones del alma, en una eterna búsqueda de conexión con el universo: la naturaleza, la historia, el desarrollo, el amor, la personas. Todo ser vivo, toda energía.

Si hay un Dios, éste es dinámico, e incluye a todo en nuestro alrededor. En su dinamismo, en su constante cambio y evolución. Es el amor que surge del profundo sentido de comunidad. Cara a cara, mano en mano.

Se trata de la paz, de estar en sintonía con la danza del universo, aunque sea a ciegas, dejándose dar los tumbos correctos, el fluir, los errores precisos, y sus aprendizajes.

Ritos, iglesias, están de más si no se viven, de verdad, en comunidad. Si no hay una conexión, corazón a corazón, no tiene sentido. Paz y sintonía, paz sin soledad, paz con su peso justo. Se trata de la Paz.

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