Entrega para "Pensadores del Siglo XX" dictado por Rojas en la PUC...
Perdidas, ni siquiera en angustia.
Divaga la mente en la nada
Nada del todo y demasiada cuantía de cosas
Todo en la nada bien no hay palabras descritas
No alcanza el aire la calma
No hay frase completa
La palabra queda a medias
Dictada pero no oída
Se quiebra se corta el comunicado inscrito.
La hora de la no conciencia
Ya suman más que momentos
Un estado de vida, un tanto perdida,
Que deja espacio en la memoria
Solo a aquellos factos hechos
Cautivantes de completa atención.
El presente nunca lo es tanto
El pasado difuso
Futuro, abrumador.
Y el por qué es lo que no se sabe
Todo dentro se mueve no en formas
Masas informes colores y sombras: sentimientos
nubes de ruidos inconexos: ideas.
Y hasta el hablar en verso y no prosa es parte de ello. Intentémoslo otra vez.
Las horas de la no conciencia, todos aquellos momentos un tanto perdidos en que la mente va divagando en la nada y en el todo a la vez. Demasiadas las cosas, los temas; más quedan imágenes que conceptos, más sensaciones que descripciones posibles. La palabra queda a medias, no hay frases completas, el oído no alcanza a albergar su todo contenido. Son necesarios un fuerte aviso e impacto, un abismal esfuerzo para estar presente en la realidad. Falla la memoria, no de no tenerla, sino de no encontrarla. No convergen las líneas: más enredan que guían un proyecto futuro. La no claridad trae el miedo, el paso en falso; no vas por la vida con sencilla armonía, porque aunque no sabes, sabes que en el fondo sí sabes, que en lo inconsciente sí ha quedado guardado el todo, pero falta tiempo para hallarlo, concretarlo y entender. No vas más atrás sino a otro ritmo, es distinto, y más trae sufrimiento la falta de disfrute de cada momento.
Un posible diagnóstico: déficit atencional hipoactivo. ¿Solución? Intentémoslo otra vez.
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